Diario de abordo: Egipto

03 mayo 2006

REGRESO A SOHAG

Llego a la estación de Sohag a las 5.30 am. Casi sucede lo que siempre más temo de este viaje nocturno: pasarme de parada. ¿Se puede saber como me las arrglaría para llegar a Sohag desde Qena, o peor, algún pueblecillo más pequeño, a esas horas intempestivas de la madrugada? De todas maneras creo que ahora lo conseguiría sufriendo menos de lo que lo hubiese hecho al inicio. Hace meses la idea me espaventaba tanto que no hubiese llegado nunca al punto que llegué esta vez: de estar dormida hasta justo el momento en que el tren paró en la estación, y grácias a mi instinto casi mágico, con el tiempo justo de abrir los ojos y preguntar: “Fi Sohag?”, “aiwa”, “Sohag hina, delwati?”... y volar por organizarme todos los bultos y bajar al andén.

Heni, el conductor de la ONG no me esperaba hasta las 6. ¿Qué hago? ¿Lo llamo o me arriesgo a pasar sola media hora, escrutada con atención -sin duda alguna- en esa oscura estación, llena de hombres? Bueno, le envio un mensaje y si lo lee... pues bien, si no, espero.

Decido hacerlo en la entrada principal. Mala opción. Se paran dos furgones de la policía delante. Un funcionario me indica que mejor me aparte, que ese no es lugar para esperar. Lo hago, me pongo a esperar en el primer andén. Desde allí observo como decenas de policías de kaki van bajando y formando desordenadamente en el hall central donde antes esperaba yo. En el centro acaban apareciendo con monos azules unos seis hombres esposados, que miran al suelo. Eso no me gusta nada. Llamo a Heni nerviosa. Está en camino.

De nuevo me indican que ese no es el mejor sitio para esperar, me muevo hacia un lado, lejos de esa situación surrealista... ¿van a trasportar a los presos más peligrosos de Sohag en tren? Deben serlo, como mínimo semi-peligrosos... ¡hay más de cuarenta policías y sólo hay seis presos! Heni todavía tarda un poco. Tengo tiempo de ver como llega el tren. No hay ningún vagón vacío... ¿pero dónde los van a poner? ¿con los demás pasajeros? Me alegro tanto de no estar en ese tren... la policía egipcia no me inspira mucha confianza, no su eficiencia... Sólo hace falta verlos formar, sin rigor, despistados, intentando seguir las indicaciones sin mucho éxito. Sé que hay pocos números de que pase algo, de que se intenten fugar o que alguién organice una masacre para rescatarlos... aún y así me alegro cuando Heni aparece para sacarme de la estación. Me alegro muho de haberlo hecho venir, en lugar de haberme hecho la valiente y coger un taxi, como las primeras veces, cuando me sabía mal hacerlo venir a esas horas, sin saber que esa tarea formaba parte de su contrato.

Sohag parece que no ha cambiado, pese al mes que he pasado fuera. Simplemente, de vuelta a casa hacia las 3 y media, después del trabajo, la calle está desierta. Nunca lo había estado a esas horas. Deduzco que es el calor. Es intenso y el sol pica... pero mucho me temo que aún puede ser peor, y que lo va a ser. Puedo preveer lo mal que me lo va a hacer pasar el calor de Said.

Eso me recuerda que no puedo llevar camiseta de manga corta. Por mucho que insista Mai que en como soy “cristiana”, entonces puedo; en primer lugar, como estrangera es mejor ir cubierta para pasar desapercibida (un poco al menos); en segundo lugar, no puedo llevar esas camisetas a menos que me depile los brazos, cosa que de momento no tengo intención de hacer (aunque tampoco la tenía para las cejas...). Mis brazos en camiseta corta aquí, serían tan horrendos para ellos –que consideran la depilación como parte de la higiéne básica- como horrendas serían mis piernas sin depilar con minifalda en Barcelona.

Eso me recuerda una conversa con una amiga que sale con un chico egipcio. Si inocentemente tu pareja te insinua (y es egipcio) que te quiere hacer una pregunta seria y esa es “¿Prefieres que me afeite?”, no te rías en su cara por lo que él pueda considerar serio. Porque entonces, cuando tu respondas, “tranquilo, estás muy sexy con barba”, entonces será él el que se tronche de risa. He aquí un buen ejemplo de mal entendido intercultural. Obviamente, si él es tu pareja con el que haces algo más que besaros... no se estará refiriendo precisamente al afeitado tradicional que conocemos mayormente en España, el de la cara. Curiosamente no he conseguido encontrar opiniones concordantes por lo que respeta a los hombres, pero –obviamente- clarísimo en las hembras, la depilación completa (y completa no se anda con chiquitas) es obligatoria desde la noche de bodas en adelante. De nuevo, vinculado a la higiene, la depilación es obligatoria para aquella (y según las versiones, también aquel) que mantiene relaciones sexuales.

Mañana es el cumpleaños de Hosni Mubarak, el sempieterno presidente de esta bendita república de Egipto. ¿Cuántos cumple? Es difícil de adivinar con tanta cirugía plástica, pero cuanto te enteras de que ya son 78, es inevitable la recurrente pregunta: ¿por qué los políticos no tienen edad de jubilación, como cualquier funcionario o hijo de vecino?